Tradición Mongolia Chamanes negros Khar Böö y amarillos Shar Böö

En la tradición de Mongolia, los términos «negro» (khar) y «amarillo» (shar) no tienen una connotación moral de "bien" o "mal" (como la magia blanca o negra en Occidente). En su lugar, reflejan el origen de su poder espiritual y su grado de fusión con el budismo tibetano. 

Las diferencias principales entre ambas corrientes se estructuran en los siguientes aspectos:
CaracterísticaChamanes Negros Tradicionales (Khar Böö)Chamanes Amarillos Sincretistas (Shar Böö)
Influencia BudistaNinguna. Rechazan tajantemente las enseñanzas budistas y mantienen el tengrismo puro.Alta. Absorben oraciones, sutras y rituales de la escuela Gelugpa (Sombreros Amarillos) del budismo.
Origen de sus EspíritusEspíritus "terribles" y guerreros. Invocan a los 44 tngri (deidades) del este y a los ancestros más antiguos.Espíritus pacíficos. Invocan a los 55 tngri del oeste, deidades de la naturaleza y santos budistas.
Rol Clínico y SocialCombatir maldiciones. Se especializan en enfrentar espíritus malignos, romper hechizos oscuros y usar el "poder contra el poder".Sanación y protección. Se enfocan en restablecer la armonía física, bendecir el ganado y atraer la fortuna.
Textos y OracionesTradición oral. No usan textos sagrados escritos; sus cantos se transmiten directamente de generación en generación.Textos sagrados híbridos. Sus invocaciones mezclan cánticos tradicionales con sutras o mantras escritos en tibetano o mongol antiguo.
Atuendo y ObjetosOscuros y pesados. Usan trajes de pieles oscuras con garras de oso, plumas de águila y pesados espejos de bronce (toli).Colores vivos. Incorporan elementos amarillos, naranjas o rojos en sus túnicas, similares a los ropajes de los monjes lamas.
Contexto Histórico
El chamanismo negro nació como una forma de resistencia política y cultural en el siglo XVIII en el norte de Mongolia. Las tribus cazadoras se negaban a someterse a la élite gobernante Khalkha, que había adoptado el budismo tibetano como religión oficial. 
  • El chamanismo amarillo, por su parte, surgió precisamente como un puente de convivencia, permitiendo a los clanes nómadas mantener el culto a sus ancestros sin entrar en conflicto con los monasterios budistas locales.