Paralelismos específicos en los rituales de los chamanes siberianos (Böö o Bø Murgel de la región mongolo-buriata) y los Bon tibetanos.
La hipótesis euroasiática prehistórica sobre el chamanismo sugiere la existencia de un único sustrato espiritual e ideológico antiguo en el territorio de Eurasia, que combina rasgos del chamanismo siberiano, el animismo y la posterior tradición tibetana de Yungdrung Bön.
- Raíz prehistórica común: Investigadores (como D. Ermakov) utilizan el concepto de "Bon prehistórico de Eurasia", considerándolo una matriz más amplia y profunda que las formas locales de chamanismo.
- Fuerza creativa invisible: Esta protorreligión se basa en la creencia en un principio espiritual abstracto o "cielo superior" que da lugar a polos opuestos: los órdenes convencionales de fuerzas blancas (creativas) y negras (destructivas).
- Paralelos euroasiáticos: Esta matriz dual y cosmológica se puede rastrear a través de una amplia gama de culturas, desde el tengrismo buriato y el chamanismo siberiano hasta los Ahura/Daevas iraníes, las deidades védicas y el principio taoísta del Yin-Yang.
- Bon primitivo: El Bon original prebudista en el Tíbet estaba estrechamente relacionado con el animismo local y las prácticas chamánicas de invocación de espíritus (bod pa).
- Sincretismo: Posteriormente, a finales del primer milenio a. C., esta base autóctona del Tíbet occidental se mezcló con elementos de las enseñanzas de Asia Central y del zoroastrismo, formando la tradición estructurada del Yungdrung Bon (Tradición Eterna e Inquebrantable).
- Preservación de lo arcaico: A pesar de la institucionalización y la posterior rivalidad con el budismo, elementos de las prácticas primitivas euroasiáticas Bon y chamánicas sobrevivieron en regiones remotas de Siberia, Nepal, Tíbet y Mongolia.
- La corona de astas: Los chamanes de Siberia (especialmente siberianos del sur, evencos y buriatos) utilizan coronas de hierro que imitan las astas de un ciervo para simbolizar su capacidad de "correr" o volar hacia otros mundos.
- El Bön del Ciervo Volador (Dingshe Shawa): En los textos antiguos del Bön (como el manuscrito Zermig), los sacerdotes arcaicos aparecen representados portando exactamente el mismo atributo: una corona de ciervo (shawa). En ambos mundos, el ciervo actúa como el vehículo psicopompo primordial que transporta el alma a través de los cielos.
- El Tambor (Hengerege vs. Ngá): Para el chamán siberiano, el tambor es su "caballo" o montura para el viaje extático. En el Bön primitivo, el vuelo mágico (mdzad pa) se realizaba cabalgando ritualmente sobre el propio tambor plano, una metáfora idéntica de navegación espiritual.
- La campana plana (Shang): Los Bönpos utilizan una campana ritual de bronce invertida y plana llamada shang. El sonido y la forma de este instrumento guardan un paralelismo directo con los espejos metálicos (toli) y los cascabeles de hierro que los chamanes siberianos cuelgan en sus trajes para ahuyentar las fuerzas caóticas y limpiar la energía.
- El enebro y la fumigación: El ritual siberiano es impensable sin la quema de tomillo o enebro (tsagan-shanda) para limpiar el espacio ritual y complacer a los espíritus.
- El ritual del Sang tibetano: Los Bönpos estructuraron este acto minuciosamente en el ritual del Sang (bsang), donde se queman ramas de enebro y resinas aromáticas. En ambas tradiciones se cree que las impurezas humanas (uor en Siberia, grib en el Tíbet) "ensucian" el entorno espiritual local, ofendiendo a las deidades de la naturaleza y atrayendo enfermedades.
- Pérdida del alma (Sunde / La): Tanto en Siberia como en el Tíbet, se cree que un gran susto, un trauma o la acción de un espíritu maligno puede arrancar fragmentos del alma de una persona, provocando postración o locura.
- Rituales de sustitución (Lu / To): Para sanar al enfermo, el chamán siberiano realiza ofrendas materiales para "engañar" al espíritu captor. De forma idéntica, el Bön posee una sofisticada categoría de rituales llamados Lu o To: se modelan figuras de masa de cebada (tsampa) que imitan al paciente o a animales domésticos. Estas efigies se entregan a los espíritus de la tierra o del agua como un "rescate" a cambio de devolver la fuerza vital cautiva (La).
- Los Tres Mundos: Ambos rituales se configuran bajo la premisa de un universo tripartito interconectado: el Mundo Superior (los Tengeri siberianos, los Lha tibetanos), el Mundo Medio (humanos y espíritus locales Zayan / Tsen) y el Mundo Inferior (los señores del subsuelo Chotgor / Lu).
- Los números místicos: Las clasificaciones de deidades, las vueltas rituales alrededor del fuego o los árboles sagrados, y las capas del cosmos se rigen de manera fija por números impares específicos comunes: el 7, el 9 y el 13.