Las cintas colgantes del traje chamánico mongol (conocidas como manjig o taluug) son largas tiras de tela cosidas a la espalda y los brazos de la túnica. Además de simular el plumaje de un ave para el viaje espiritual, actúan como "antenas" o canales de comunicación con diferentes deidades y fuerzas de la naturaleza.
- Azul (Khökh): El color supremo. Representa a Mönkh Tenger (el Eterno Cielo Azul), la deidad máxima de la cosmología mongola. Simboliza la eternidad, la lealtad, la paz del firmamento y el origen del poder chamánico absoluto.
- Blanco (Tsagaan): La pureza y los ancestros. Es el color de la leche y los lácteos, base de la supervivencia nómada. Simboliza la pureza de intención, la sanación, la mente clara y sirve para conectar con los espíritus de los ancestros benévolos.
- Rojo (Ulaan): El fuego y la fuerza vital. Representa el fuego del hogar (sagrado para proteger la yurta), la sangre, el coraje y la energía transformadora. Se utiliza en rituales de exorcismo o cuando se necesita combatir la brujería, ya que el fuego destruye la negatividad.
- Amarillo (Shar): El sol y la espiritualidad híbrida. Representa los rayos del sol, la fertilidad de la tierra y la prosperidad material. En el contexto histórico de Mongolia, es también el color que conecta al chamán con el budismo tibetano (la escuela de los "Gorros Amarillos").
- Verde (Nogoon): La Madre Tierra. Representa a Gazar Eej (la Madre Tierra), la naturaleza, los pastos necesarios para el ganado y el renacimiento de la vida. Invoca el crecimiento, la salud física y la armonía con el entorno natural.
- Negro (Khar): El poder oculto y la defensa. No representa el mal, sino las profundidades de la tierra, la fuerza invisible, el agua profunda y el misterio. Es el color predilecto de los chamanes negros para blindarse contra los peores ataques espirituales.
- El diseño de la corona o tocado de plumas de águila del chamán.
- Las alas del vuelo astral: La corona suele estar coronada por un abanico de plumas de águila real (Burged). Las águilas son consideradas mensajeras directas del Tenger (el Cielo Azul) debido a su capacidad de volar a gran altura. Al colocarse la corona, las plumas actúan como las alas espirituales que permiten al alma del chamán despegar y ascender hacia el plano celestial durante el trance.
- Los ojos de la noche: Muchos chamanes incorporan plumas de búho o lechuza en los laterales de la corona. El búho posee una visión nocturna perfecta; espiritualmente, estas plumas otorgan al chamán la "vista oculta" necesaria para ver en la oscuridad del inframundo y detectar espíritus malignos o almas perdidas que el ojo humano común no puede percibir.
- El plumaje del cuerpo: A lo largo de la espalda y, sobre todo, debajo de las mangas de la túnica (deel), se cosen filas de plumas o tiras de tela que las emulan.
- El movimiento ritual: Cuando el chamán entra en trance y comienza a danzar agitando los brazos al ritmo del tambor, imita los movimientos de un ave grande alzando el vuelo. Este balanceo físico ayuda a proyectar su conciencia fuera de la yurta.
- El origen del hallazgo: Un chamán nunca debe cazar o matar a un águila para quitarle las plumas; eso atraería una maldición inmediata del cielo. Las plumas deben ser encontradas en la naturaleza de forma natural (mudadas por el ave) o entregadas voluntariamente por cazadores con la debición adecuada.
- Prohibición de tocar: Nadie que no sea el chamán o su ayudante consagrado (tushuu) puede tocar las plumas de la corona. Se cree que la energía residual de los trances acumulada en ellas es tan fuerte que podría enfermar o enloquecer a una persona común.